



Qué coño de nombres franceses eran esos que nos llegaban en las cajas (Cheval de Mers y Sirren de Sorrento????) Ha fuego se han grabado para siempre. Sin duda la animación japonesa marcó nuestra infancia y nuestra adolescencia (y así estamos ahora), pero estos Caballeros del Zodiaco sangrientos hasta límites gores (perdían los sentidos y eran trozos de carne amorfa ensangrentada) y andróginos (tema aparte) nos lo dieron todo. Alabados sean. Y muerte a Atenea y a todos los inútiles que no sabían jugar con ellos.










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